Por Elaine King Fuentes, CFP®
HEMS son las siglas en inglés de Salud, Educación, Manutención y Sustento (Health, Education, Maintenance and Support). Si su familia tiene un fideicomiso en Estados Unidos, es muy probable que esas cuatro palabras estén adentro, y que sean ellas las que determinan qué puede pagar el fideicomiso. El texto exacto del documento siempre manda, y palabras parecidas pueden dar resultados distintos según el documento, la ley estatal aplicable y los hechos de cada caso.
Por qué importa. El trustee —el fiduciario que administra el dinero de sus hijos— sigue este estándar cada vez que decide si firma un cheque. ¿La matrícula universitaria? Casi siempre sí. ¿El alquiler? Probablemente. ¿Una boda? Ahí se complica.
Casi ninguna familia conversa sobre esto. No porque alguien lo esconda, sino porque es lenguaje tan común que pasa inadvertido. Merece una conversación: las familias que entienden estas cuatro palabras suelen estar mejor preparadas para trabajar con el trustee, hablar de expectativas y preservar la intención expresada por quien creó el fideicomiso.
Esta guía explica qué significa cada palabra, quién decide, qué no suele cubrir el estándar y las dos cosas que usted puede hacer al respecto.
Decide el trustee. Y eso es lo que la mayoría de las familias no tiene presente.
El estándar no es una fórmula. Es un criterio que se aplica caso por caso. Ante cada solicitud, el trustee se pregunta: ¿esto entra dentro de salud, educación, manutención o sustento?
Y aquí viene la parte incómoda: el trustee puede decir que no aunque el dinero esté ahí. Que haya fondos disponibles no significa que esté autorizado a entregarlos. Si una solicitud queda fuera del estándar —o si pagarla iría en contra de aquello para lo que se creó el fideicomiso— un trustee prudente generalmente la rechazará. No es obstrucción. Es su trabajo.
También funciona al revés. Cuando una solicitud claramente entra dentro del estándar, el beneficiario podría, en ciertas circunstancias, pedirle a un tribunal que ordene el pago, aunque el resultado dependerá del texto del fideicomiso, de la ley aplicable y de cómo el trustee ejerció su criterio.
Dos razones, y las dos son buenas.
Impuestos. La ley tributaria estadounidense trata estas cuatro palabras como un estándar determinable (ascertainable standard): la facultad del trustee es medible, no ilimitada. Esa distinción es la que generalmente permite que un hijo sea trustee de su propio fideicomiso sin que esos bienes se incluyan en su patrimonio sujeto a impuesto sucesorio, siempre que el documento esté bien redactado. Si se cambia el lenguaje sin cuidado, ese tratamiento se puede perder.
Protección. Como el trustee solo puede pagar ciertas cosas, los bienes del fideicomiso suelen ser más difíciles de alcanzar para un acreedor que el dinero en la cuenta bancaria del beneficiario. Esa protección es real, pero no es absoluta. Cuánta protección ofrece realmente un fideicomiso depende de cómo esté redactado, de la ley estatal aplicable, del tipo de discreción que tenga el trustee y de la clase de reclamo — ciertos reclamos, como la manutención de hijos o la pensión alimenticia, suelen recibir un trato distinto al de los acreedores comunes.
Las regulaciones tributarias son más específicas de lo que la gente imagina.
Salud. Gastos médicos, dentales, hospitalarios y de enfermería están nombrados directamente en las regulaciones. Las primas del seguro de salud comúnmente se tratan como parte de "salud", aunque esto generalmente depende del texto del documento y de la ley aplicable.
Educación. El lenguaje aprobado habla de "educación, incluyendo educación universitaria y profesional", de modo que los posgrados y estudios profesionales generalmente califican, salvo que el fideicomiso diga otra cosa.
Manutención y Sustento. Las dos más amplias, y aquí está lo que más sorprende: bajo las regulaciones tributarias, manutención y sustento se tratan como sinónimos, y ninguna de las dos se limita a lo estrictamente indispensable para vivir.
La referencia habitual es el nivel de vida acostumbrado del beneficiario. La hipoteca, los impuestos prediales, los seguros y los gastos ordinarios de vida generalmente entran. Un viaje familiar de todos los años puede calificar cuando es consistente con el nivel de vida acostumbrado del beneficiario, pero la respuesta depende del texto del fideicomiso y del criterio del trustee. La idea, en general, es mantener una forma de vida, no financiar una considerablemente más grande.
Aquí es donde más se sorprenden las familias.
Las regulaciones indican que la facultad de gastar para la comodidad, el bienestar o la felicidad del beneficiario, por sí sola, no califica como estándar determinable. También quedan generalmente fuera: las distribuciones que aumentan significativamente el patrimonio propio del beneficiario y las que financian regalos extraordinarios a terceros.
Así que cuando un trustee duda, no suele estar siendo difícil. Está protegiendo justamente el tratamiento del que depende el fideicomiso.
¿Puede pagar una maestría o un doctorado? Generalmente sí. Las regulaciones contemplan expresamente la educación universitaria y profesional. Un doctorado, una segunda maestría o un programa en el extranjero pueden depender de cómo esté redactado el fideicomiso.
¿Puede pagar una boda? Usualmente no bajo HEMS por sí solo. Una boda es, en general, un gasto único que no mantiene claramente un nivel de vida. Algunos trustees permiten una contribución razonable; muchos la rechazan. Si a usted le importa, dígalo en el documento.
¿Puede pagar viajes? Generalmente depende del patrón. Continuar las vacaciones habituales de la familia puede encajar. Un viaje muy por encima de todo lo que la familia ha hecho, usualmente no.
¿Puede pagar una casa? El alquiler y las cuotas hipotecarias generalmente encajan. Comprar una casa a nombre del beneficiario suele ser más difícil, porque puede aumentar su patrimonio personal. Un camino común es que el fideicomiso compre la vivienda y permita que el beneficiario viva en ella, aunque esto depende del texto del documento y de la ley aplicable.
¿Puede financiar un negocio? Típicamente no bajo HEMS por sí solo. El capital para un negocio no suele caber dentro de salud, educación, manutención o sustento, aunque el fideicomiso puede contener una autoridad separada que lo permita.
¿Se puede personalizar el estándar? Sí, con cuidado. Usted generalmente puede darle al trustee orientación sobre qué significa "educación" en su familia o qué le parecería razonable. Lo que no conviene es agregar a la ligera palabras como "comodidad" o "bienestar": eso puede poner en riesgo el tratamiento tributario que el estándar existe para proteger. Si desea que el trustee tenga más margen, la ruta habitual es una autoridad discrecional separada, en manos de un trustee independiente, en lugar de estirar estas cuatro palabras más allá de lo que pueden abarcar. El camino correcto depende del documento y de la ley aplicable.
Los fideicomisos no son iguales en todas partes. Un fideicomiso estadounidense puede ser leído por un trustee en un país, para un beneficiario que vive en otro, sobre colegios y médicos que están en un tercero. Las cuatro palabras pueden aparecer de otra forma fuera de Estados Unidos, o no aparecer. Y las estructuras transfronterizas plantean preguntas tributarias y de reporte que van mucho más allá del estándar de distribución. La asesoría local importa.
Agregar detalle al fideicomiso. Dígale a su abogado qué significa "educación" en su familia. Aclare si "salud" debería incluir lo que el seguro no cubre. Las definiciones escritas en el documento son, en general, vinculantes.
Escribir una carta de deseos (letter of wishes). Es una carta en lenguaje sencillo que acompaña al fideicomiso y le cuenta al trustee qué tenía usted en mente. Normalmente no es legalmente vinculante, pero un trustee prudente la lee antes de decidir, porque es el único documento escrito con su propia voz. No cuesta nada y toma una tarde.
Y si su fideicomiso ya está firmado, eso no es un problema. Es una conversación. La mayoría de las familias nunca la ha tenido.
Piense en estas cuatro palabras como la brújula de su fideicomiso. No responden todas las preguntas, pero orientan al trustee hacia las decisiones que usted habría querido que tomara.
Mientras más claro sea el estándar, y más clara la guía que usted deje alrededor de él, más probable es que su familia siga escuchando su voz mucho después de que usted no esté.
Lo cual deja una sola pregunta que de verdad importa: ¿refleja su fideicomiso sus valores, o simplemente transfiere su patrimonio?
KING GUIDE™ · Temas complejos de patrimonio familiar. Respuestas claras para mejores decisiones. Esta guía es de carácter educativo y no constituye asesoría tributaria, legal ni de inversión individualizada. La legislación sobre fideicomisos, su tratamiento tributario, la protección frente a acreedores y la interpretación de los estándares de distribución varían según la jurisdicción y cambian con el tiempo; las estructuras transfronterizas presentan consideraciones adicionales. Trabaje con un abogado de planificación patrimonial calificado, un asesor tributario y un profesional CFP® sobre sus circunstancias particulares.